martes, 29 de marzo de 2011

Cama 28: La casona del sado






Que divertido es ser los raros, los locos, los enfermos…

Ama Sofía me mostró el mundo del BDSM y algo más.

Una vez me dijeron:  “la frase no debería ser `no le hagas al otro lo que no te gusta que te hagan a vos` sino mas bien debería ser: `hacele al otro lo que al otro le gusta que le hagan`”, y suena bastante lógico.

¿Qué es el amor sino compartir y confiar?

Esta casona recibe parejas que deciden investigar su lado de sumisión, dominio, perversión y sadismo, suena fuerte, pero es algo más para hacer juntos.
Quienes se escapan de sus parejas no solo corren con la culpa de sentirse engañadores sino con la angustia de no poder compartir una actividad más con quienes elijaron.
Y quienes andan de trampa, y bue, estos se divierten de lo lindo!

El vínculo amo-esclavo se basa en confianza, depositar el deseo y hasta incluso la vida misma en manos del otro, disfrutar dando placer, dar lo que nos piden.

Las formas convencionales del amor parten de brindar por una necesidad generalmente egoísta sin tener en cuenta la necesidad del otro…

Prefiero un par de fustazos y disfrutarlo a decirme enamorado y que me sangre más el alma que las nalgas.

Acá no hay sexo. Hay mucho más.

Ama Sofía me cuenta historias de gente que disfruta, goza y vive esto con placer; el cuerpo es un conjunto de puntos nerviosos donde la sensibilidad puede dar mayor o menor reacción, pero ella no duda en decirme que todo, todo pasa por la cabeza…

Una puerta en medio de la ciudad esconde a estas personas y estas actividades, quien se sitúa desde afuera se dedica a apuntar acusador con la palabra “enfermos” en los labios y la curiosidad y el morbo metidos a presión por su orto facho y reprimido; quien tiene la fortuna de acceder a las instalaciones y al carisma de una dama que empuña una taza de café y un látigo de 50 colas percibe que entre el cuero, las velas, los artefactos de tortura, el vestuario de dama para los hombres cross, las sogas para el bondage y los demás accesorios, hay un sentimiento de cariño, hermandad, comprensión y buena onda para gente que quiera tomarse a modo serio esta particular manera de goce. 

El verdadero cariño no siempre se expresa de modos convencionales, sino pregúntele a Jesús, un beso fue lo último que le dio Judas antes de buchonearlo… (y después a Jesús le dieron spank, pero bue, ese es otro tema)









Pd: y claro… después nos quedamos con Andre y Dieguito “jugando” cual niños con todos los “chiches” que encontramos, fue buenísimo!!!









Diosa!!!!

tranqui...100...120... lo q d!
adivina!
cama 28

2 comentarios:

  1. Jajaja!!! 100, 120... lo que dé!

    Esa publicidad quedó para la historia.

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